NARRA JULIANA. Soy fiel creyente de que la vida se divide en instantes y son aquellos instantes los que sobreviven con el pasar de los años. Son los instantes los que recordaremos por siempre. Antes de ella el amor no era más que una ficción para mí, una simple obra que a veces percibía en diferentes personas, las cuales veía diariamente, o quizás en la televisión. Nunca he sido una religiosa, sin embargo, hoy soy una fanática de él, una discípula de aquella entidad tan poderosa que puede cambiarlo todo. Me declaro seguidora de este amor, me declaro amante de ella, me declaro creyente. Nunca he visto a Dios y para ser sincera dudo mucho de su existencia, pero mi vida ahora mismo no era la de una atea, ya que mis manos acariciaban la piel de un ángel. El amor era la religión que seguirí

