Lo primero que noté al cruzar la puerta fue el gran desorden que había en aquella terraza. El lugar se veía sucio, repleto de mesas tiradas por el suelo y completamente oscuro, era realmente irónico como un sitio así pudiera estar justo encima de un lujoso bar, todo pulcro e iluminado. En medio de aquella oscuridad e iluminada por nada más que la luna, la vi a ella. Valentina estaba sentada en un pequeño mural que había justo antes del borde del edificio. Caminé hacia ella en completo silencio y me senté a su lado. Sé que noto mi presencia, pero aún así no apartó su mirada del cielo, ¿Debería sentirme celosa justo ahora?, él parecía estar robandome la atención de mi cita y sé que aquella entidad tenía el poder suficiente como para volver a arrebatarmela, aquel pensamiento me aterraba,

