Observando sus manos sobre el lavavajillas, Spencer tomó una profunda respiración para calmar el dolor que estaba sintiendo en ese momento. Era un estúpido. Él mismo le había pedido a Jagger que le dejara, y aun así, verlo cruzar aquellas puertas le dolió más de lo que esperaba. Pero, estaba bien así, necesitaba ese tiempo para pensar qué iba a hacer ahora. Fuera que Agata le hubiera dicho la verdad o no, la cosa era que había logrado su propósito al poner dudas en su cabeza con la suficiente fuerza como para no saber lo que estaba viendo. Claramente había visto a esa mujer tocar descaradamente a su pareja y a este no decir nada, incluso cuando cayó sobre su regazo, fuera verdad o no que la había apartado, Spencer no lo sabía porque se alejó sin poder soportar observar más esa escena.

