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Me Perteneces.
No podrías creerlo. Ahora no podemos estar atada a alguien, soy muy joven todavía. Tampoco había pensado quedarme o ser luna de un cambiante.
Al parecer el no esperaba esa respuesta. No esperaba a que rechazara ser luna, que rechazara estar con él. Negué ser su luna y no sé porque me pesaba o dolía, pero no estaba lista, no podía.
Su cara era todo un poema. Levante el rostro y mire sus ojos, esos ojos tan hermosos reflejaban tantas emociones en estos momentos; Tristeza, impotencia, desilusión.
No te iras de aquí, eres MÍA— Dijo en un rugido remarcando las últimas palabras. Mientras salía de la habitación dando un portazo.
Sabía varias cosas de su naturaleza porque siempre me encontré llamativo los hombres-lobos, licántropos o cambiantes como en muchos libros que leí hemos referencias en esos nombres. Esa r**a dominante, aquella que pertenece a las denominadas "Lunas" otorgadas por la luna de la luna para que no se sintieran tan solos. Que se agrupaban en manadas porque así eran más fuertes. Todo para mí era curioso y maravilloso a la vez. Por eso siempre que podría le pedía a mi madre que me contara sobre esas razas. Y ella siempre que pudo evadirme lo hizo, pero yo era tan insistente que no le quedaba de otra que responde a mis curiosidades, no sin antes darme la advertencia de que eran animales en todos los sentidos y que era muy arriesgado acercarse a ellos y que nunca de los nunca lo hiciera. Yo solo asentía con la cabeza y la incitaba a que comenzara.
Mi madre era una Druida. Me crio sola, y me dijo que mi padre cuando dio cuenta de su embarazo nos abandonó. Ella era una mujer de admirar, fuerte y luchadora. Siempre hizo todo lo posible por darme la mejor crianza con valores y principios. A mí todavía no se me presentaban los poderes como a mi madre, ella me decía que era normal y que no desesperase, pero no podía evitar siempre que pasaban los años desilusionarme hasta tal punto que lo di como perdido.
Mamá, en estos momentos es cuando más te necesito. No sé qué hare, tengo tantas dudas, me dejaste tan confundida —pensé aturdida por lo que pasaba.
Suspirar
No pude evitar derramar lágrimas por la impotencia. Por todo esto que estaba pasándome. No entendía nada. Y encima tenía que batallar con mi supuesta alma gemela.
—Esto es tan difícil — Solloce recostándome en la cama y sin darme cuenta caí dormida entre penas, dolor y frustraciones.
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A la mañana siguiente desperté y me encontré con una bandeja de comida en una esquina de la cama. Realmente me sorprendió el no haberla tumbado y hecho un desastre, pues suelo moverme mucho cuando duermo, quizás no tenía tanto tiempo ahí. Me acerque a ver que traía la bandeja y al ver lo que contenía me rugió el estómago, no recuerdo a ver comido nada—cosa que me sorprendió, porque con la comida soy una víbora—, con tantas preocupaciones lo menos que pensé fue en comida.
Me levante de la cama a paso lento, para dirigirme al baño y después comer lo que había en la bandeja. Entre y me mire en el espejo que había al frente.
Un desastre.
Así me podía catalogar. Estaba más pálida, me veía agotada y era una realidad porque así me sentía. Tenía unas ojeras que decían que no había dormido durante una semana entera. No diré que era muy amante a la belleza, pero siempre trataba de darme las condiciones necesarias a mí cuerpo, pero días atrás todo dio un giro inesperado, que no me sorprendía mi apariencia, es más, ni me importaba tanto el cómo me viera.
Resople y me encamine al cuarto de baño para llenar la bañera, gracias al cielo podía poner la temperatura del agua como me apetecía. Opte por un baño caliente. Una vez escuche que si estabas estresada un baño caliente era la solución. No sé si sea verdad, pero que más daba. Me despoje de la pijama de seda rosa que tenía —Que espero y no me la hayan puesto ninguno de esos hombres— y cerré el grifo. Mire en un estante que había en una esquina, lo abrí y saque el gel de espuma, eche un poco a la bañera y entre a esta.
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No diré que me quito todas mis penas, pero si me ayudo para relajarme un momento.
Después de media hora en la ducha y de haber satisfecho mis necesidades, me dispuse por probar mi desayuno —Que quizás ya se encontraba frío— Consistía de: Jugo de limón y Avena; Ricura.
Mientras comía alguien toco la puerta.
—Pase— Dije. La puerta fue abierta y una cabellera negra y alborotada me dio la bienvenida.
—Buenos días —Saludo con una pequeña sonrisa—, Hoy te llevare a explorar el territorio, claro si te sientes mejor—Culmino diciendo las últimas palabras con una leve preocupación.
—Sí, estoy mejor y con gusto saldría de aquí —Dije lo último con una sonrisa forzada.
Estar con la mente despejada era lo que más me apetecía en estos momentos. Sin pensar ni tener recuerdos que me atormenten o unos ojos afrodisíacos atormentándome.
—Pues vamos—Dijo en tono amable abriendo la puerta y esperándome fuera de esta.
Salimos y… ¡joder! Esta era una gran mansión. Mientras caminábamos por el pasillo en un silencio cómodo me puse a observar todo a nuestro alrededor. Al parecer estábamos en una segunda planta, aunque las escaleras todavía seguían más arriba. En el pasillo todo pulcro y sin un rastro de suciedad había grandes ventanales y cuadros pintorescos de esculturas rurales, cuadros que representaban a algunas figuras mitológicas y obviamente lobos.
Comenzamos a bajar por las escaleras de forma de caracol. Iba tan distraída mirando alrededor que no pude escuchar lo que me dijo Alex, y choque con un torso bastante duro.
—Mierda—Solté sin escrúpulos sobándome la frente.
—Creo que esos no son los modales de una dama—Dijo en tono burlón.
Levante la mirada para toparme con esos ojos azules que tanto se divertían de mi aturdimiento.
¿Porque debo sentirme así en su presencia ?, Pensé.
No pude bajar la mirada, estaba hipnotizada por sus ojos, no podía evitarlo. El me provocaba eso, quizás era el "Gran Vinculo" que competíamos. Aun así no podría permitirme caer, no podría. Tenía un propósito diferente y esa era mi prioridad hasta ahora. Baje mi mirada y yo dirigiéndome a un lado, al parecer, Alex Alexía dejaría solos, porque no vi, y así decidí terminar de bajar para encontrarme con él.
Creer que él me dejaría ir tan fácil, fue un error.
Sujeto mi antebrazo y subí la mirada para toparme con la suya, nuevamente esos ojos reflejaban tristeza y no pude evitar sentirme mal, pero no puedo permitirme cambiar de opinión, no podría.
—Suéltame —Ordene.
No puedes hacerme esto a mí —Dijo frunciendo el ceño con notable molestia—. Eres Mía Sofía —Dijo con el aturdimiento en su voz.
No, no es así. Acéptalo.
Me solté de su agarre, mientras maldecía por dentro de mí.
Estúpido lazo.
Estúpida unión.
Baje los escalones rápidamente y mire que había varios pasillos, pero optado por ir a la derecha. Esta casa era inmensa y temía perderme, pero era o seguir con Dexter. Camine y mientras entraba a ese nuevo pasillo pude visualizar más cuadros, pero en estos habían fotos, al parecer de la familia. Mire cada uno, habían hombres mayores, la mayoría iban en blanco y n***o, mientras seguía pude ver las demás, hasta reparar en una en específico: Una mujer hermosa. Alta, elegante, cabellera rubio platinado hasta la cintura y ojos grises, golpeó un ángel.
Me acerque un poco más al cuadro y trace una línea con mis manos por los bordes de este. Estaba tan concentrado que no me di cuenta de que había alguien detrás de mí hasta que había dejado:
—Hermosa, ¿no? —Dijo con su tono de voz tranquilo.
Era más que hermosa, Pensé.
Sin voltearme le dije:
No debiste dejarme sola con él. No quiero y no me interesa que sea su luna, no puedo estar con el —Hable en un tono tranquilo, y seguí caminando para ver otro cuadro, pero en este se encuentra una mujer y un hombre junto a tres niños. A la mente me llegó la posibilidad de que eran los padres y los hermanos, pero no conocía el rostro de la chica.
—Creo que deberías darle una oportunidad, Sofía. Para nuestra r**a es muy importante nuestro vínculo con nuestra Luna —Dijo en un tono bastante serio—. Es algo que yace en nosotros, tener una luna es como poder respirar. Las necesitamos como necesitamos la vida, y un rechazo de ella es como una daga de titanio, hasta más letal —continúa mientras se acercaba a mí y me tomaba del hombro para voltearme a mirarlo—. Además así como sufre el, también sufres tú, ¿O me equivoco? —Dijo alzando una de sus espesas cejas.
Tenía razón en eso, también comprendía su punto. Pero si el escuchara el mío, tenían más comprensión. Quizás si hubiera en otras circunstancias no habría puesto objeción a su reclamo —A quien engaño, lo que contradicho como quiera, pero admitirlo nunca—. Pero… ¿debería darle una oportunidad? Quizás sí, quizás quizás, pero es algo que debo pensar un poco más.
Esto es tan complicado.
No te equivocas —Murmura poniendo manos en mi rostro y soltando un suspiro—, Pero no es que yo quiera, es que no puedo estar con él, Alex. Sería hacernos más daño y no quiero eso —Dije quitando mis manos de mi rostro y mirándolo. Él estaba recostado en la pared de brazos cruzados, observándome.
Este día se vio muy apuesto todo de n***o, pero no era rival para Dexter, no era esa mirada azuleja que me atrapaba y hacia mi corazón latir desbocado.
Exhalar
Porque ni yo me entendía, dije: No puedo estar con él y los minutos pensaba en las sensaciones que provocaba en mí y hasta usaba el verbo posesivo.
Volqué los ojos ante lo controvertido que eran mis pensamientos.
Pero necesitamos pensarlo, todavía no estoy dispuesta a atarme eternamente a una persona. Mucho menos que estoy joven, solo tengo dieciocho años y no he vivido nada, aunque a sinceridad tampoco es que tengo cosas irrelevantes que muera por hacer.
Pero siento temor, todo esto es nuevo para mí.
—Puedes explicarme, quizás pueda ayudarte —Dijo esta vez con un tono de voz más suave—. ¿Qué te paso sofí? —Dijo frunciendo el entrecejo a modo de que le explicara. Me gustaba hablar con Alex, el me transmitía confianza. Pero todavía ese tema me afectaba demasiado y en estos momentos no quería llorar más así que sospecho ladee la cabeza hacia un lado y después volví a mirarlo para responder.
No quiero hablar de eso ahora Alex, es… Es algo que todavía me afecta demasiado, espero y lo entiendas — Dije sintiendo como el nudo en mi garganta se formaba y las lágrimas amenazaban en caer.
El al parecer noto que era muy fuerte y para evitar el tema dijo:
- ¿Qué tal si continuamos mostrándote la casa? —Respondió dándome una sonrisa cálida y extendiendo su mano para que la sostuviera.
—Está bien - Respondí devolviéndole la sonrisa. Aunque esta ni llego a ser una sonrisa en sí. El ignoro eso, y nos encaminamos a la salida.
Mientras salimos pude visualizar a Dexte
Al parecer el problema nuestros pasos y volteo a ver. Su mandíbula se tensó al verme sostenido de la mano de Alex. Este ni se inmuto, acto que me sorprendió.
Pero intenta explicarle tú, eso es una de las razas más posesivas.
Dexter se tuvo hacia una mí y de un tirón me tuvo a su lado sujetando mi cintura posesivamente.
—MIA — Gruño.
Alex solo se acercó con un gesto de diversión y le dijo:
—Ándale hermanito, cálmate, solo era para guiarla—Dijo este ladeando una sonrisa e ignorando olímpicamente a la rubia y dirigiendo su vista hacia mí para regalarme un guiño y darme señas de que me esperaba en uno de los pasillos.
Me zafe de su agarre y dije:
—Última vez que me tocas sin mi consentimiento—Dije apuntando mi dedo amenazante, mire de reojo a la rubia de ojos verdes y labios rellenos de un rojo intenso, quien miraba muy atenta la escena con una gran sonrisa divertida en su rostro y me dirigí a seguir a Alex sin esperar respuesta de él.
No diré que esa mujer me incómodo ¡Obvio que me incómodo! Pero mostrar debilidad no era algo común en mí, me catalogaba fuerte, o al menos eso me intentaba creer. Y él mientras más lejos mejor.
Me encontré a Alex bajando rápido de las escaleras, iba tan deprisa que al parecer ni noto mi presencia. Intente llamar su atención para que me diera el recorrido que quedamos de dar.
— ¿Alex?—Dije con el ceño fruncido por su actitud nerviosa.
Se detuvo y me miro y cayó en cuenta de porque lo buscaba y dijo:
—Sofía, creo que vamos a tener que posponer el paseo—Dijo mostrando cara de pena—Se me han presentado algunas cosas y debo resolverlo.
Estaba nervioso, se le notaba en la forma en que miraba hacia los lados, como si temiera que lo escucharan y eso me pareció extraño, ya que hace unos minutos se encontraba bien.
—Está bien—Me limite a decir curvando una sonrisa de labios cerrados.
El solo asintió y se fue.
Subí a mi habitación y Salí a sentarme a ver el atardecer.
Me quede pensando en Alex y llegue a la
— ¡Ja! y que vas a esperar de seres sobrenaturales—Murmure y observe el frondoso bosque.
Estaba pensando en los sucesos y llegue al punto de que:
—Debo volver al bosque —Murmure tocando mi labio inferior con mi dedo índice y mirando ese lugar específico: El bosque.
Algo me decía que debía ir a donde todo comenzó, tenía una corazonada de que allí encontraría respuestas a mis preguntas. Así que no espere más, mañana mismo iría.
Porque algo si me decía mi madre y era:
«Los bosques ocultan muchas cosas mi querida pequeña».
«Los monstruos salen de noche, nunca salgas al bosque de noche».