Jeferson estaba parado en la puerta de mi casa, le dije:
- Que rayos quieres?
Él se veía un poco enojado y me dice;
- Acaso le contaste a tus padres que tuvimos sexo?
Yo muy sorprendida le dije que no, pero él me empuja un poco y entra a mi casa, y empieza a decir que mis padres fueron a su casa y estuvieron hablando con los padres de él y acordaron que él y yo tendríamos que casarnos para poder llevar las empresas arriba uniéndonos en matrimonio. Y por más que él fuera un hombre casi perfecto yo no quería casarme solo por negocios de mis padres, quería casarme algún día pero por amor. Le dije
- No quiero casarme contigo, él respondió diciendo que tampoco quería casarse conmigo.
Me hizo sentir mal el hecho de que me había poseído la noche anterior y hoy no me quiera cerca, lo saqué de mi casa y subí a mi habitación.
Cuando mis padres llegaron me dijeron que bajara que tenían algo que decirme, pero para su sorpresa ya yo sabía, pero hice como si no sabía, me dijeron
- Hija, hay algo de lo que debemos hablar, hice como si nada y le pregunté
- Qué pasa mamá? Respondió diciendo sin más rodeos
- Vas a tener que casarte con el hijo de los Morel, Jeferson Morel.
- No mamá, no quiero
Pero aun así tendrás que hacerlo hija, es por tu bien y no puedes decir que no ya que solo tienes 19 años, y nosotros somos que sabemos, no pude decirles nada.
Subí a mi habitación y lloré mucho esa noche, sin poder hacer otra cosa que cambiara la situación, Jef sí me atraía pero no lo quería no suficiente como para casarme con él.
Cuando cuando amaneció decidí quedarme en mi habitación, no estaba de ánimos para bajar, me metí a la ducha, me bañe me lavé los dientes y el pelo, luego salí a vestirme, una empleada me llevo el desayuno a la habitación, desayuné y me quedé casi todo el día pensando alguna opción para no casarme con él.