Siempre tenemos esa amiga o amigo que nos aconseja o nos cuenta sobre su vida amorosa, a veces nosotros mismos somos esos tóxicos que seguimos con la persona que nos hace tanto mal, y le damos el consejo que quisiéramos seguir a nuestros amigos. Qué difícil es seguir nuestro propio consejo no? Somos conscientes de lo mal que nos sentimos, pero eso ya no importa cuando estás enamorado o enamorada. Ese sentimiento nos vuelve tan vulnerables, tan estúpidos, y tan felices que es el único que puede hacernos bien como mal.
Yo creo que ese afecto es el que podemos tomar como ejemplo de que dejamos de pensar en nosotros mismos para hacer sentir bien a la otra persona, es decir, priorizamos los sentimientos y bienestar de nuestro compañero o compañera por encima de nuestros sentimientos o emociones.
Aquí no hay nada de amor propio, porque no somos egoístas, porque no pensamos en nuestros sentimientos, dejamos de lado el dolor o simplemente lo ocultamos. Cuando se ama a otra persona dejamos de amarnos a nosotros mismos ¿Se puede amar a dos personas? Claro que sí, este sentimiento es tan común que mientras más afecto le tenemos a los demás, menos es el que nos queda a nosotros. Todavía sigo en busca de ese “AMOR PROPIO” pero, sinceramente me angustia no encontrarlo, son muchas situaciones en las que nos dejamos al último, con amigos, novios, hasta con la familia.
También, en el ámbito amoroso, como nos damos cuenta que esa persona nos ama si a la larga o corta nos terminan lastimando, también en la amistad, porque hasta las amigas mas confiables te terminan apuñalando por la espalda, pero es de nosotros saber perdonar o simplemente dejar de lado a esa persona.