-Entonces, ¿me dejas dormir en la cama? - Pregunto por décima vez. -Bien. Pero cuando venga a dormir aquí yo la usaré- Dice abriendo la puerta- Claro que podemos compartirla... -Tengo la cama- Sonrío ignorándolo. Dejé mis cosas en el sofá y me giré hacia él. - ¿Por qué haces esto? - ¿Qué? - Pregunta haciéndose el desconcertado. -Dejar que me quede aquí- Repongo. -Necesitabas un lugar donde quedarte y yo lo tengo, no soy tan malo después de todo- Sonríe cruzándose de brazos. -No, eres un osito cariñosito por dentro- Digo con falsa ternura. - ¡Oye! - Gruñe ofendido. - ¡Eres gruñón! - Señalo antes de lanzar una carcajada. - ¡No lo soy! - Dice frunciendo el ceño, haciendo que cada ve ría más. - ¡Si lo eres! - Digo casi sin aliento. -Te odio. -Típico de gruñón- Repongo h

