Bianca avanzó con la gracia de una pantera. Y vaya, sacó las garras. Vas a caer, Claire. Sólo espera y verás. Primero Dylan. Luego la empresa. Cuando termine, tendrás suerte de tener la ropa puesta. Además, ¿quién los querría de todos modos? Se sacudió los rizos y salió de la habitación, balanceando las caderas con movimientos tan exagerados que fue un milagro que no se cayera. —Podríamos haber hecho que esto funcionara. —Claire aclaró. Se estremeció ante la idea de hacer que la relación funcionara entre los tres. Bianca se detuvo, girando sobre un talón perfecto. —No me importa la empresa. Estuve de acuerdo por el dinero. Se suponía que ya seríamos ricos. Soy poco más que una pobre. Claire puso los ojos en blanco. —Te dije que tomaría tiempo. El programa es bueno. Necesitábamos encont

