Un silencio total llenó su oído. Neil ni siquiera respiraba al otro lado de la línea. —¿Neil?— Se oyeron pasos y voces apagadas. Luego: —Voy a buscarte. Alístate en una hora —. Colgó sin esperar respuesta. ¿En serio? Pensó en protestar por la invasión a su independencia, pero la verdad era que no quería estar sola. No ahora, no con la amenaza del hambre flotando sobre sus cabezas. Una distracción con forma de Neil Townsley sonaba perfecta. Él la cuidaría. Esa certeza le apretó la garganta. Siempre lo alejaba, cuando lo único que quería era dejarlo entrar, con todo su caos. Neil podía con su pasado. Con todo. Se quitó las mantas y fue directo al baño. Neil había dicho una hora. Llegaría a tiempo. El agua caliente le recorrió la espalda, aflojando la tensión en sus hombros. Le record

