Claire miró a Neil. Por eso creó a Tucker, y él lo sabía. Él asintió con la cabeza, sus labios en una línea firme. Claire tomó la foto y usó el escáner de Neil, enviando la imagen a su computadora portátil. Un niño de unos diez años la miró desde la pantalla con una sonrisa contagiosa. —¿Hay un área en la que debería enfocar la búsqueda? —preguntó. —Desapareció de la escuela, aquí en San Francisco —respondió Bridget, la voz cargada de desesperación. —Esto tomará unos pocos minutos —dijo Claire, tecleando el código y luego inclinándose hacia Neil—. ¿Podemos ofrecerles un refrigerio mientras esperamos? La pareja negó con la cabeza y se tomó de las manos. —Si puedes decirnos algo... —Richard exhaló un suspiro—. Necesitamos saber. Claire solo podía imaginar el dolor y la angustia que est

