Mara Me desperté en medio de la noche, Lucian todavía seguía casi encima de mí, su cuerpo cálido y pesado, su m*****o aún permanecía dentro de mí. Me moví ligeramente, solo lo necesario para estar cómoda, pero el movimiento lo despertó. Abrió los ojos lentamente y se apartó de mí con un suave gemido. Se incorporó en la cama, frotándose la cara con una mano, y yo me deslicé hacia el baño. Cuando regresé, estaba sentado al borde de la cama, vistiendo solo un par de pantalones cortos negr0s. Sonrió al verme y, a pesar de todo lo que acabábamos de compartir, me sentí un poco tímida. Me observó en silencio por un momento antes de preguntar: —¿Cómo se sintió? ¿Ver su cara caer así? Le di una leve sonrisa, no es que estuviera llena de orgullo, pero tampoco me sentí arrepentida. —Debe haber

