Mara Me senté en silencio, repasando todo el caos que paso en la mesa del desayuno en mi mente. Esa habitación había visto su parte de momentos feos, pero hoy... Hoy fue algo diferente. Nunca pensé que Lucian se enfrentaría cara a cara con su padre de esa manera. Cuando le conté por primera vez lo que el Alfa Vander me había dicho en la oficina, parecía tranquilo, casi imperturbable. Y no esperaba que estallara así, al menos no frente a toda la familia. La verdad es que me había acostumbrado a los insultos. Me han llamado de todo: cazafortunas, trepadora social, esposa comprada. Nunca me afectó demasiado porque sabía quién era yo, y más importante, sabía quién era yo para Lucian. Pero las palabras de Vander... dolieron. No porque fueran nuevas, sino porque él sabía la verdad, la conocí

