Tras la confrontación con Rosalba, Yadira se encontraba tensa. Aunque había recibido el apoyo del jefe del departamento, sentía que todos los demás empleados la observaban, cuchicheando a sus espaldas. Temía que su conflicto con Rosalba dañara su reputación y su desempeño en el trabajo. Este temor la llevaba a pensar que a largo plazo podría ocasionar problemas no solo al jefe del departamento donde trabajaba, sino también a Guillermo, el hombre que se había convertido en su ángel guardián. Sin embargo, cuando entró a su despacho para compartir sus inquietudes, Guillermo simplemente le sonrió, tomándola de la mano y reconfortándola con palabras contundentes sobre por qué no debería temer. Le aseguró su apoyo incondicional, restaurando así la confianza de Yadira. Con esta nueva motivació

