Capítulo 1

511 Words
-¡Por fin lo logré! Después de 7 años y medio, puedo iniciar mi tan apreciada especialidad. No puedo rendirme después de todo por lo que pasé. Pensaba Isabella mientras miraba al gran hospital que sería su hogar por los siguientes 4 años. Ese día había decidido acudir con zapatillas negras, una falda lápiz negra, una blusa blanca y por supuesto, su bata blanca con su nombre. -Buenos días, busco el aula 3. Le preguntó al guardia de la entrada. -Está en el primer piso, saliendo del elevador a mano izquierda hasta el final del pasillo. -Muchas gracias. Le sonrió al guardia alegremente y por un momento pensó que el guardia se había sonrojado. Tal vez fuera por el día especial, pero en ese momento no le dio mucha importancia. No quería dar una mala impresión el primer día, por lo que había llegado 15 minutos por anticipado. Antes de ir al aula entró al baño, retocó el poco maquillaje que se había puesto, arregló su cabello en una coleta y se dirigió al salón. Encontró el aula casi vacío, a excepción de 10 personas que ya estaban ahí. Las sillas estaban pegadas a la pared formando un cuadrado y así dejaban un espacio en el centro donde estaban puestas las mesas. Poco a poco fueron llegando más personas hasta que se dieron las 8 am. -Buenos días a todos. Bienvenidos al hospital Z, ya todos me conocen por la entrevista previa que les realicé para poder ingresar aquí, pero de todos modos me presento de nuevo. Soy el doctor Villanueva, el coordinador de especialidades médicas y estaré apoyándoles en toda su residencia. El día de hoy les daremos la clase de inducción y después iremos a recorrer el hospital para que vayan conociendo su área de trabajo. Pero primero pasaré lista para saber si no falta alguien. Mientras pasaban los nombres, Isabella los iba observando uno a uno para poder aprenderse sus caras. -Isabella Myers. -Presente. Contestó al llamado alzando la mano. -Jonathan Shepard. -Presente. Respondió un joven que se encontraba en los asientos de enfrente. Isabella lo volteó a ver y en cuanto los chicos se miraron a los ojos, ambos recordaron aquel sueño. Ya se amaban sin siquiera conocerse, pero Isabella y Jonathan lo sabían, ellos estaban destinados a estar juntos. Hacía un año, Isabella había tenido un sueño muy extraño. En el sueño se encontraba en ese mismo lugar, con todas esas mismas personas alrededor. En su visión, veía a un chico que yacía sentado frente a ella y ambos se miraban directamente a los ojos. Ellos no decían ni una sola palabra, pero Isabella sabía que no solo ella soñaba en ese momento, sino también el chico de enfrente. Sabía que todo eso era especial, porque ellos eran almas gemelas que estaban destinados a verse de nuevo y que al encontrarse, todos sus problemas se resolverían. Y allí estaban después de un año, su visión se había hecho realidad. Ambos sabían lo que estaba pasando, pero no lo podían creer. Por fin se habían reencontrado.
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