CAPITULO TRES

1326 Words
Mientras caminamos mi madre continúa insistiéndome en que debo preocuparme más de mi salud y menos de los asuntos de la manada. Un alfa siempre pone de primero el bienestar de su manada y su familia, de segundo esta su salud, esa siempre ha sido la filosofía de mi padre y ahora también la mía. Nos despedimos en cuanto llego a la casa del abuelo, es algo vieja, pero está en buen estado. El olor a madera de roble inunda mis fosas nasales junto con el olor a pino por los árboles del lugar. Entro usando la pequeña llave que mi abuelo me había dado meses atrás y camino directo hasta su despacho, pero él no se encuentra ahí. Raro, extremadamente raro. Justo ahora debería estar leyendo uno de sus libros mientras fuma su vieja pipa junto a la ventana que da al bosque. Además de que el jamás deja su despacho a no ser que este durmiendo o comiendo. Algo llama mi atención, una nota se encuentra adherida en la tapa del libro de color n***o que el abuelo dejo sobre su escritorio. “ve a la última página del libro” Esta no era la letra del abuelo. aquellas palabras estaban escritas de manera más delicada y con tinta liquida. También el papel olía extraño…. Como a coco. Sabía que no era correcto husmear en las cosas de otras personas, pero la curiosidad pudo esta vez conmigo. Destapé el libro y fui directamente a la última página, en ella había una hoja suelta, su contenido era extraño…  -como último recurso – susurre “verter tres gotas de sangre en un cuenco vacío. Colocarlo bajo la luz de la luna llena junto a otro recipiente con agua y velas de color rojo encendidas” ¿Qué carajo significa esto?   ¿último recurso de qué? Un ruido me hace sobresalta y luego la puerta de la habitación se abre dándole paso a mi abuelo ̶             Damián ¿Qué haces aquí? – pregunta sorprendido ̶             Me has llamado Frunce el ceño mientras se acerca a mi – no lo hice, sé que estoy viejo. Pero no te he llamado. ¿Qué tienes en las manos? - Entrego el papel con intenciones de que el mismo responda a esas dudas, pero cuando lo veo está totalmente blanco. Volteo y el libro que estaba anteriormente en el escritorio ha desaparecido. ̶             Esta en blanco- mi abuelo me da una mirada incrédula Me encogí de hombros – sí, lo encontré tirado en el suelo – mentí Ni yo mismo se por qué le he mentido a mi abuelo. Pero si le cuento lo que he visto pensara que estoy demente y me obligara a descansar. Y eso es algo que no me puedo permitir justo ahora. ̶             Escuche que tu plan no salió como querías – mi abuelo tomo asiento frente a mí y dejo su fiel bastón a un lado – que no te desanime eso, el triunfo está basado en ensayo y error – Me deje caer en una de las sillas libres – últimamente solo estoy fallando – murmuro ̶             Debes ser fuerte por nuestra manada. Hemos luchado contra los demonios desde que tengo memoria – ̶             ¿Desde que eras niño? – pregunte sorprendido ̶             Jamás te he contado esa historia, ¿cierto? – negué lentamente y el encendió su pipa – fue cuando tenía quince años aproximadamente… > ̶             Es normal que los más jóvenes comiencen a entrenar a esa edad ̶             Antes no lo era – afirma y le da una calada a su pipa – como te seguía diciendo ANASTASIA ̶             ¡DEJATE DE BROMAS ANASTASIA! -grito Aida enojada Rei – no estoy bromeando. Uno de tus hijos me ha despertado del sueño en que me sometiste -    ̶             No podía permitir que vagaras por la tierra luego de ver como masacraste sin piedad a mis otros hijos – sus ojos me veían con rencor y sus palabras estaban llenas de odio Solté una carcajada – tu decidiste su suerte aceptando mi trato y gracias a eso la guerra termino – ̶             Los de tu especie están atacando de nuevo y todo esto es tu culpa- Bufe – no me metas en más problemas. No entiendo como esas lobitos fueron capaces de invocar a ese tipo de demonios – ̶             Eso no me interesa Anastasia ahora que has despertado, debes solucionar esto- ̶             Eso no me incumbe – respondí seria ̶             Tu eres la única que puede acabar con ellos para siempre – dijo ̶             Eso debiste pensarlo antes de traicionarme Aida – sonreí cínicamente – por mí, tú y tus perros se pueden j***r – di media vuelta con la intención de marcharme, pero la diosa de la luna se colocó frente a mi ̶             Te daré un cuerpo- Negue – no necesito un cuerpo, yo ya tengo uno. Lo que quiero es poder salir del inframundo sin tener que lucir de esta manera- Odiaba ser solo una sombra, quera poder materializarse en el mundo humano. Pero no podía si mi padre aún se encontraba en un sueño de un siglo. ̶             Entonces te daré el don- Sus ojos mostraban miedo y tenía razón de tenerlo. Si lograba sacar mi cuerpo del infierno, el mundo de los humanos estaría en grandes problemas. ̶             No podrás interferir en mis decisiones. También debes despertar a mis hermanos y darles sus cuerpos -  Aida me fulmino son la mirada – no puedo dejar sueltos a dos demonios y medio- ̶             Ese es el nuevo trato diosa – Ella tenso la mandíbula y asintió a regañadientes – está bien – Sonreí – otra cosa. Si tratas de engañarme de nuevo…- me acerque a su oído-... matare a todos- Eres un monstruo – escupió con enojo
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