Capítulo 4

1265 Words
- Claro, permítame- respondo con una sonrisa falsa igual que sus extensiones de cabello. -Señor, la señorita... Norton, la busca. - Demonios- murmura- Venga a mi oficina con ella. - Esta... - Solo debe seguirme el juego ¿si? Entre sin tocar. - Como ordene, señor- cuelga y dejo el teléfono en su sitio. Me levanto y arreglo mi falta, me quito mis lentes de pasta dorada y camino delante de ella con unas carpetas en mis manos que debe firmar el señor Christian. - Adelante, el señor la recibirá-. La observo de reojo mirarme de pies a cabeza y suelta un 'Juh' desde su garganta acompañado de su cara de arrogancia. Entro tal y como él me dijo y lo primero que veo es a un hombre alto de cuerpo musculoso mirando la impresionante vista de la cuidad. La luz del sol sobre él lo hacen ver aún más irreal. 'Como puede haber hombres así de guapos' - Cariño, ¿ya tienes los informes?- menciona girando lentamente hasta fijar su mirada en mis ojos. - ¿Cariño? ¡¡Acaso es por ella que ya no quieres verme!!- grita la mujer con los ojos abiertos como platos. - Qué haces aquí, Lisa- se acerca a mi lado y pasa una mano sobre mi cintura ocasionando un cosquilleo en esa parte. Pega su pecho a mi espalda y una rara sensación la acompaña de... ¿Calor? - ¡Esto no puede ser posible! Tu madre no me habló de esto- escupe la mujer con ojos llameantes. - No soy un pequeño para darle explicaciones de todo lo que hago. - Chris, debes reaccionar. Está solo está contigo por tu dinero- ronronea y da unos pasos hacia él. Me sorprende ver que no la detiene el hecho de que yo esté aquí casi como escudo de mi jefe. - Vamos a otro lado y podemos solucionar este detalle- le acaricia el hombro y esto ya es el colmo. - Te recuerdo que sigo aquí presente- menciono algo irritada por ambos. - Será mejor que regreses a tu lugar. Mi Chris, no te tomará en serio ¡jamás! - Yo creo que la que debe irse es otra. El hombre ya tiene compromiso y tú tratas de seducirlo delante de mí. Eso no habla bien de una señorita como tú. - ¡Como te atreves! Eres una igualada. Cuando su familia se entere... - ¡Basta! Mi familia no tiene nada que ver con esto. Lisa, vete de mi oficina y no regreses a la empresa- su voz era gelida y carente de emoción al gual que su rostro. - No creas que esto acabó, Chris. Tú regresaras conmigo tarde o temprano- su rostro irradia furia y su voz es amenazadora. Gira dramáticamente y sale azotando la puerta. Lo bueno que no es de cristal o ya estaría echa pedazos. Suelto el aire que no me di cuanta que estaba sosteniendo. Al mismo tiempo mi jefe suspira pero sin apartar su mano de mi cintura. No sé si moverme o hablar primero. - Eh... Señor. Me puede soltar, la señorita de a ido. - ¿Qué?... Ah, claro- carraspea y suelta su agarre y regresa a ese porte de hombre arrogante, frío y elegante a la vez. Camina a su silla, se sienta y pone su atención en su laptop. Creo que es hora de irme porque este sujeto es tan atractivo como extraño. - ¿No va a preguntar que fue lo que pasó hace un momento?- su pregunta me sorprende. - La verdad... No. Pero si usted me explica, no me opongo- lo veo escribir sin despegar la mirada de la pantalla. - Solo debe saber que esa mujer tiene prohibida la entrada a mi oficina. Por lo demás... Le ofrezco una disculpa- lo último lo dijo casi en un murmullo que de no ser por el silencio que nos rodea no lo hubiera escuchado. - Entiendo. No la dejaré pasar en caso de que regrese. Ahora me retiro. Es hora de la comida- asiente sin mirarme y ruedo los ojos ante su poca atención. Salgo de ahí junto a mis compañeros a un restaurante que está cerca de la empresa. El resto del día estuve entre llamadas y juntas con el señor Altamirano. ****************************** ************** - ¿Bebé? Ya estoy aquí. ¿Dónde estás?- escucho que gritan desde la sala pero me tapo con la sabana y pongo la almohada sobre mi cabeza. Es sábado y no debo ir a trabajar, por lo que puedo dormir hasta tarde. Pero estas personas se interponer entre Christian Grey y yo. Hablo de mi sueño erótico con ese hombre, claro está. - Ya veo que sigues en la cama. Anda, levántate que tengo planes para hoy. - Déjame dormir- hago un puchero de niña de 5 años. - Isabella Miller Lagunes. No puedo creer que así recibas a tu mejor amiga. - Eres la única que tengo- respondo y siento como hala mi sábana. - ¡Rosse Killers!- regaño y le lanzo mi almohada a lo que iniciamos una lucha para finalizar a las risas. - Dijiste que llegarías en dos semanas. - Lo sé pero me aburrí de estar sola en esa empresa. Deberías... - Rosse...- advierto sabiendo a donde va esta conversación. - Yo solo digo que eres una buena abogada y a mi padre le daría gusto tenerte con nosotros- le doy una mirada de fastidio ante ese tema. - No vamos a iniciar esto otra vez. Mejor, ve a darte una ducha para poder aprovechar el día. - Bien, me daré prisa- me levanto del piso donde terminamos acostadas. Escucho que sale de mi habitación y me apuro a darme una ducha, cepillo mis dientes y salgo en toalla. Me pongo ropa interior, unos jeans beige y una sudadera negra acompañado de mis tenis blancos. Alzo mi cabello en una media coleta y solo me maquillo con rimel, rubor y labial color rosa suave. - Desayunamos fuera. No tengo ganas de preparar algo- menciono en la sala. - Bien, no quiero morir con sus comidas. - Ja, ja, que graciosa- se encoge de hombros con diversión. Salimos del edificio y nos montamos en su jeep. - ¡¿Sabés quien llegó a la cuidad este mes?!- cuestiona con emoción. - Alguna nueva víctima- respondo ganándome un golpecito en mi hombro. - Ya tengo a mi víctima en casa. - Entonces de quién hablas- sonríe grandemente. - Se trata del heredero millonario, Christian Altamirano. Está soltero, hace seis meses canceló el compromiso con la afamada estrella de cine Bianca Hazel. - Aah, eso explica su genio de los mil demonios- murmuro pero no lo suficiente porque ella lo escuchó frenando de golpe casi ocasionado un accidente. - ¡¿Estás loca?! ¡Como frenas a media autopista de esa manera!- grito alterada. - A caso ¿conoces a ese bombón? - Es mi nuevo jefe. Tiene dos meses trabajando en la compañía de su padre. - ¡Oh por Dios! Tienes que presentarme con él- exclama eufórica. - Olvídalo. El hombre parece odiar a medio mundo. Principalmente a mí- me recargo en el asiento. - Ay, anda amiga. Solo quiero confirmar si es aún más guapo en persona que en las revistas- pone cara de corderito degollado haciendo que ceda ante sus redondos ojitos celestes. - Esta bien, rubia. Ahora sácame de aquí antes de que nos manden a la policía por obstruir el paso- ríe y asienta volviendo a poner en marcha su auto. Esta mujer un día de estoy va a matarme>
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD