No puedo estar menos feliz. Ariel me satisface en todos los sentidos, emocional, físico... Y no se diga el s****l. Dios. Esa mujer me roba cada maldito día y minuto que conforman mi vida. Cuando la elegí lo hice por inercia, quería seguir el cliché de secretaria-jefe, pero me flechó el amor sin ver el ejemplo de mis padres. Así de pendejo fui y no me arrepiento de nada. Ariel me hace inmensamente feliz, y no quiero que nada nos arruine, ni la amargada de Celeste me arruinara esto. Ariel es la mujer que calienta todo mi ser y no con la cama de intermedio; aunque admito que me gusta jugar con ella, en mis juegos sexuales se pone roja y más cuando el látigo le deja roja la piel. Excita. Y mucho. Ambos sabemos cuándo queremos jugar y cuando solo perder la conciencia en la cama, aunque el s

