La otra

669 Words
Las semanas faltantes para terminar el semestre pasaron volando, y la graduación de mí hermana nos hacía acompañarla a la ceremonia como familia. Me encontraba en mí habitación terminando de arreglarme, cuando Krestel asomó su rostro por la puerta. -¿Puedo pasar? ―Le sonreí mirándola a través del espejo del peinador. -¡Claro! Me sorprende que ya estés lista, siempre se tardan en bajar tú y Sislis ― dije divertida. Krestel se sentó en mi cama, su semblante nervioso y preocupado me hicieron girar en mi asiento para verla directamente. -¿Qué es lo que te pasa? Te noto preocupada ― le pregunté con extrañeza, ese día era su graduación, debería estar feliz. -Alondra, eres mi hermana y... simplemente pasó, no sé cómo, pero... quise haberlo evitado... ― no entendía nada de lo que decía. -Krestel, le estás dando muchas vueltas al asunto, ¿qué es lo que pasa? ―La vi agachar la mirada, mientras sus manos inquietas jugaban entre sí para disminuir los nervios que en definitiva se apoderaron de ella. Un silencio reinó en la habitación y cuando decidí animarla a hablar, suspiró. -Mauricio irá con nosotros a la graduación, estamos saliendo ― no quise creerlo, así que le pedí que lo repitiera. Pero lo dijo de nuevo, estaban saliendo. Me levanté de mí asiento aún incrédula ante su revelación, ella siguió hablando, tratando de excusarse, pero yo estaba inmersa en mis ideas. Mi corazón bombardeaba con sentimientos a mí raciocinio, instándole a mi lengua a explotar, pero me contuve. -Sal de mi habitación, por favor ― traté de decir lo más calmada que pude. -Alondra, yo... ― no le permití seguir. -¡Qué salgas! ―Levanté la voz y ella salió sin decir nada más. Tristeza, coraje y angustia recorrían mi cuerpo; pero sobre todo miedo, mucho miedo. Sabía que si mi hermana estaba enamorada de Mauricio, tendría que luchar contra ella; y más allá de eso, si él le correspondía, no tendría una oportunidad, Krestel lo haría muy feliz. Entonces recordé mis palabras, las que me hundieron en un abismo obscuro de desesperación, tendría que esperar a que él rompiera en definitiva mi corazón, y no tuve que esperar mucho para eso. Tuve que ir a la graduación con la familia. Mis padres se sorprendieron cuando vieron a Mauricio como acompañante de Krestel, y fue hasta ese momento en que confesé que habíamos terminado hacia poco más de dos meses; no quise decirlo antes porque guardaba la esperanza que regresaríamos, y aún hasta ese momento lo seguía creyendo. Al día siguiente de la graduación, bajé tarde a la cocina, había pasado la noche llorando y pensando en los siguientes movimientos. Mamá se veía muy atareada, al igual que Tere. Me acerqué al refrigerador y saqué un bote de nieve, me senté en la barra desayunadora a comerlo. -¿Por qué hay tanto alboroto? ―Pregunté ingenuamente. -¿Vas a desayunar nieve, niña? ―Tere se acercaba peligrosamente con un tazón de frutas con miel, el cual tomé, agregando una gran cucharada de nieve antes de que me quitara el bote. -La familia Durán vendrá a comer ― me respondió mamá. ¿La familia de Mauricio vendría a mi casa? Entonces una idea se atravesó por mi cabeza. Sin decir nada tomé mi comida y me fui a encerrar a mi habitación. Mis sospechas no tardaron en reafirmarse. Después de la comida, todos pasaron a la sala, excepto yo, que me quedé sentada en la escalera, escuchando cómo mi exnovio le pedía matrimonio a mi hermana frente a ambas familias. Subí corriendo a encerrarme de nuevo, escuché tiempo después cómo tocaban mi puerta diferentes miembros de mi familia, pero no quería hablar con nadie, necesitaba poner en orden mis pensamientos y sobre todo mis sentimientos. Porque lo amaba y me dolía tener que aceptar que se había enamorado de alguien más, y como si fuera poco, ese alguien era mi hermana, con la que definitivamente no podría competir.
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