Los Ángeles California
10:35 am.
Ryan Williams...Mi padre...
De la nada mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas al recordarlo, cerré mis ojos intentado que la el escozor desapareciera de ellos.
Estaba en Shock no podía hacer nada, mis manos no reaccionaron y mi boca no formulo ninguna palabra, solo podía sentir las lágrimas contenidas en mi garganta.
-No puede hacerlo general lo sabe...además me opongo ¡Es mi prometida!-George alzo la voz, Clayton le dedico una mirada molesta.
Rápidamente mi prometido bajo la mirada, se sentía claramente intimidado.
-¡Cuide sus palabras Winter!-Grito Clayton, reprendiéndolo.
Las miradas recayeron en mi, pero no sabía que hacer o decir.
Mi padre según sabia había muerto en un enfrentamiento armado, después de que desapareciera de mi hogar durante unos meses, lo único que observe de mi padre fueron sus restos en un ataúd, según la información que le habían dado a mi madre lo habían encontrado después de un enfrentamiento entre mafias donde muchos de los compañeros de mi padre habían también salido desfavorecidos.
Así que optaron por comenzar las investigaciones que jamás terminaron y se protegieron con decir que era un asesinato y que debido a que todos estaban muertos se cerraría la carpeta de investigación.
¡Malditos holgazanes!
Fue lo que pensé en ese momento, pero al crecer y darme cuenta de la responsabilidad del trabajo, llegue a la conclusión de que las personas "Muertas" seguirían en ese estado aunque su asesino estuviera en prisión, y la mejor opción era que nos concentráramos en salvar las vidas que aún no estaban perdida.
Pero...si el destino me daba la oportunidad de vengarlo.
¡Por qué no hacerlo!
¡SI!
Vengaría la muerte de mi padre aunque se me fuera la vida en ello, mis labios comenzaron a moverse y fue para decir una palabra.
-Acepto la misión.
(...)
-¿Acaso estás loca?-Pregunto George mientras me miraba a los ojos, estaba preocupado podía verlo a través de su iris color n***o.
-Solo...Yo...sé que es lo correcto-Dije apartando la mirada de su esculpido rostro-Sabes cuánto sufrí cuando mi padre murió y ahora hare lo que no pude hacer en ese momento. Vengar su muerte.
Él se alejó de mi rostro y se acercó a la cama de su habitación, se colocó las manos sobre la cara y sus codos sobre sus piernas.
-¿No tienes idea de lo que tengo que ver todos los días?-Pregunto, pero era más bien un relato que una pregunta-Gente muerta, personas asesinadas de la manera más cruel.
Alzo sus hermosos ojos que ahora estaban brillosos.
-Si algo te pasa no me lo perdonaría jamás, eres mi vida Savannah ¿Lo sabes verdad?
Le sonreí intentando que eso lo calmara.
-Lo se George-Dije, él se puso de pie y puso sus manos a ambos lados de mi rostro, el contacto visual me hizo parecer expuesta.
No quería que por ningún motivo el observara el miedo que me consumía, tenía que suprimirlo y guardarlo en el fondo de mi alma, nadie debía saber que estaba allí.
Lentamente acerco sus labios a los míos, era un beso lento que demostraba lo mucho que me quería, el era un buen chico, siempre lo supe y es por ello que cuando me propuso matrimonio lo acepte rápidamente.
¡Él era el amor de vida!
-Si algo te pasa, prometo que los testículos de Clayton ya no estarán allí-Bromeo contra mis labios.
-Nada me pasara lo prometo...
(...)
Moscú, Rusia
10:34 pm
-Ahh...Maxon-Grito la chica que estaba debajo de mí, su pálido rostro estaba cubierto por una ligera capa de sudor, su cabello rojizo estaba esparcido por toda la almohada y tenía que admitir que era muy erótico verla llegar al orgasmo debajo de mí.
¡Eres un puto psicópata s****l!
LO SOY.
Iris, ese era el nombre de la chica, ella era muy parecida a Savannah en muchos aspectos y tenía que admitir que mientras me follaba a la chica me la imaginaba a ella en su lugar.
Coloque mis manos fuertemente en sus caderas y le di una última embestida antes de que mi cuerpo perdiera el control.
Una corriente de placer inundo mi cuerpo cuando llegue a la liberación, podía sentir como mi m*****o palpitaba dentro.
Solté un gruñido.
¡Esto era el cielo!
Esa chica...Me traía loco, mi cuerpo se estaba comportando como el de un adolescente que apenas se está re-descubriendo, lo único que me faltaba era que me hiciera una paja mientras pensaba en ella.
¿Pero qué mierdas estás pensando?
Ella era indescriptible, hermosa como el infierno, con unas caderas bien torneadas y enormes pechos, mi mente había grabado una imagen de ella.
Ella se levantó de la silla e inclino un poco su escote a mi dirección, sabía que no lo hacía a propósito, pero ¡¡Mierda!!
Recuerdo haber tragado saliva y no dude ni un momento en seguirla.
-¿Vas a quedarte conmigo?-Pregunto Iris, su mano recorría una y otra vez mi cabello como una señal de cariño.
Me levante de la cama no sin antes quitarme el preservativo, a lado de la cama había una papelera rápidamente anude el extremo y lo lance en ella.
-Sabes que no Iris-Respondí tajante, ella me miro con rencor.
-Siempre haces lo mismo, vienes, tenemos sexo y te vas-¡¡Ohh estaba cabreada!!-¡¡No soy un maldito juguete s****l!!
Me subí los pantalones, no tenía tiempo para esas tonterías de "MUJER DOLIDA"
-¿Quién es Savannah?
¿Qué?
Subí la cremallera y la observe curioso. Ella pareció ver mi cara de confusión y apretó la mandíbula.
-Haz mencionado su nombre muchas veces mientras...Teníamos sexo.
¡No me di cuenta!
La verdad últimamente estaba ido así que no le tome mucha importancia, ahora solo quería salir de su departamento, estaba hecha una fiera, sus ojos brillaron molestos cuando le lance sus bragas.
-Idiota-Susurro.
Me acerque rápidamente a ella y la tome fuertemente por la barbilla molesto.
-Recuerda con quien estás hablando Iris, tenías privilegios conmigo pero se han acabado-Solté su mandíbula y ella coloco su manos allí intentando calmar un poco el dolor que le había causado la fuerza con la que la tome anteriormente.
Tome mi chaqueta y cerré la puerta de su habitación.
¡Está cerca el día mi princesa americana!
(...)
Narra Savannah
George dormía plácidamente a mi lado, sus largas pestañas adornaban su rostro, cayendo como un enorme velo sobre sus mejillas rosadas.
¡Era hermoso!
No me cansaba de repetir que era una chica con suerte, el sol se asomaba por las cortinas, era un día realmente hermoso, hacía mucho que no quedaba en su casa y la verdad es que me gustaba verlo despertar.
El timbre del departamento comenzó a sonar.
¿Quién demonios tocaba el timbre a las nueve de la mañana?
Me levante rápidamente, recogí la ropa del piso y coloque encima de mi cuerpo una camiseta suya que para mi pequeño cuerpo resultaba enorme.
Corrí, literalmente la puerta y me quede levemente sorprendida al ver a la persona que tenía enfrente.
-¿Cassi? ¿Qué haces aquí?-Pregunte curiosa, sus ojos se abrieron de sorpresa al verme y rápidamente aparto la mirada.
-Yo...-Articulo.
-Le dije que pasara por mí temprano para que me llevara a casa de su primo Mateo, es mi amigo y tengo que ir a ver mi smoking pronto-Respondió George, que aún se notaba soñoliento.
¿Eso era lo que la tenía tan nerviosa?
Asentí y me aparte de la puerta, ella se inclinó y me dio un beso en la mejilla en señal de saludo.
-Mateo ha dicho que estará en el lugar que acordaron, solo venía a avisarte-Ella me lanzo una mirada-No contestabas el móvil...pensé...
George le mostro una sonrisa.
-Solo olvídalo Cassi, Savannah y yo hemos tenido una plática anoche y se ha quedado conmigo, además es mi prometida-El me tomo por la cintura pegándome a su cuerpo, se inclinó un poco y me dio un beso en la cabeza.
Ella sonrió cordialmente.
Su mirada demostraba que algo la afligia, ella era muy importante para mi y me afectaba que se negara a decirme que le ocurria.
-Han hablado sobre lo que paso ayer-Dijo ella más como afirmación que como pregunta.
Yo asentí mientras servía el café para los tres, ahora todos estábamos plácidamente sentados en el comedor mientras hablamos un poco de lo ocurrido el día de ayer.
¡El mejor día de tu vida Savannah! ¡Jamás lo olvidaras!
Intente no rodar los ojos ante mis pensamientos, esto era demasiado.
-No creo que haya estado bien lo que hiciste Savannah-Murmuro ella captando mi atención-Todos sabemos lo que ocurre cuando descubren a un infiltrado.
Trague saliva.
-Era su decisión Cassidy, ella tenía que escoger, aunque opino que fue un poco precipitado, fue lo más correcto-Me defendió George mientras daba un trago a su café.
Cassi no parecía muy convencida de sus palabras pero después de un momento asintió.
-¿Cómo es?-Pregunto ella curiosa, sonreí al recordarlo.
Era hermoso.
Un completo Adonis.
-Es muy atractivo-Susurre embarcada en mis pensamientos-Sus ojos...creo que eso es la parte más impactante de él, son azul eléctrico, es como si un torbellino de plasma estuviera dentro, son realmente hermosos.
Maxon.
Maxon.
Maxon.
Simplemente el amante perfecto.
¿Pero qué demonios estás pensando Williams?-Riño mi subconsciente, no estaba segura del porqué de mis pensamientos pero era lo único que podía pensar ahora.
El calor abrazaba mi cuerpo cada vez que sentía sus manos en mi piel, sus manos eran suaves y perfectas.
Un carraspeo me hizo regresar a la realidad.
Ella me miro con una sonrisa burlona en sus labios.
¡Uppss!
George me miraba molesto, él era un celoso empedernido.
-Lo siento-Articule, el no quitaba su mirada acusadora de mi cuerpo y rápidamente opte por una disculpa.-Es solo que me da un poco de pánico recordar eso.
Ambos asintieron.
Luego de unas horas estaba en casa, Cassidy se había marchado y yo lo había hecho unas horas más tarde, era de noche y la luz de luna se filtraba por los ventanales de mi habitación.
Tienes que pensar...Savannah.
No había manera de escapar ahora, solo tenía que pensar una buena estrategia y terminar esto los más pronto posible.
Estrategia...
Concentración...
Ejecución...
Esas eran las tres palabras que me guiaban en mi trabajo, pero ahora tenía que agregar una más si quería que las demás funcionaran...
Seducción...
Esa era la palabra clave ahora, para lograr ejecutar mi plan tenía que llevar a cabo esa palabra.
-No será tan fácil-Dijo mi subconsciente.
-¿Por qué no dices?-Respondí mentalmente.
-No te hagas la inocente, sabes porque lo digo. Solo tienes que cumplir con una regla Savannah.
¿Cuál?
-Lo único que tienes que hacer es no enamorarte...