El jefe colgó la llamada mientras Luis se quedó con el teléfono en la oreja inmóvil escuchando el tono de la llamada finalizada , mientras los agentes se acercaban mas y mas Luis sintió una gran sed de venganza que invadió todo su cuerpo intoxicando su alma, si había de morir, no lo haría solo, y el jefe sabría muy bien de lo que era capaz de hacer, Luis tomó su pistola, se cercioró de las pocas balas que le quedaban en el cargador y salió de la casa por una puerta trasera donde aún no habían llegado los elementos policíacos, Luis tuvo que saltar una cerca de alambres con mucho cuidado de no hacer ruido, cayó a el piso del otro lado de la cerca de alambres , pudo escuchar cuando golpeaban con fuerza la puerta de la vivienda, del otro lado de la casa se encontraba el inspector Enríquez dánd

