Definitivamente debo añadir este momento a la lista de los momentos en los que me he sentido más tensa, estábamos los cuatro reunidos después de casi dos años, Louis y yo solemos visitar a papá solos, porque cuando mamá y papá están juntos, nada bueno puede salir. Los veo y no entiendo cómo una historia de amor que comenzó de una manera tan bonita y única pudo terminar así de mal. Al punto en que ni siquiera soportan estar en la misma habitación, cenando con sus dos hijos. Bien, no es momento de pensar en eso, debo concentrarme en hallar las palabras adecuadas. - ¿No quieres que te sirva vino? – me pregunta papá y niego – por una copita no creo que pase nada. - Dijo que no quiere – dice mi madre un tanto seria – no todos tenemos la necesidad compulsiva de andar bebiendo.

