POV Samara
Me hago un festín con el espectáculo que deleitan mis ojos. En mí camarín el Adonis que hace un momento estaba con el pecho descubierto, ahora está abrochando los botones de la camisa que yo le eh brindado del perchero que se encontró en el set de grabación. La camisa es blanca de mangas cortas. El se observa divertido flexionando los brazos, provocando que sus fabulosos biceps se marquen junto con las venas de sus antebrazos. Levanta la vista preguntando
–¿esta un poco apretada no crees?
Sin salir de mí embobamiento me acerco, caminando sensualmente y me paro frente a él, no observo su rostro, detallo su torso tan ajustado por la camisa que pareciera que si hace algún movimiento los botones saldrían disparando, rasgando su ropa como el increíble hulk . Paso mis manos abiertas acariciando del inicio de sus muñecas ascendiendo a su cuello manos, lo miro y el parece complacido por mi accion, entonces me atrevo a descender mis por sus pectorales y ahí me quedo. Le susurró.
– Por ahora sirvió ¡te queda de maravilla! nos quedamos entretenidos mirándonos a los ojos, parece que va a besarme, pero... un celular suena cortando el momento y nos distanciamos. El mete la mano en su bolsillo y atiende la llamada.
–¿Que sucede Katrina?-pregunta. Unos segundos de silencio, suspira y habla.
– Esta bien, calma, ya me voy para la casa.
Corta me mira y yo indagó sin filtros.–¿Problemas en el paraíso?. Me examina confundido y yo prosigo.–¿Era tu esposa o novia?.
El sonríe y responde.– Aaaah.
Como entendiendo mi interrogatorio.
–¿eres celosa no? pero descuida soy soltero y sin compromisos.
Se acerca a mí nuevamente y me levanta el rostro de la barbilla con su dedo índice para decir sobre mis labios.– y pienso seguir así por mucho tiempo ¡cariño! las posesivas, toxicas no van conmigo. Me libera la barbilla, se voltea y se marcha cerrando suavemente, la puerta del camarín.
Me deja turbada, me apoyo de espalda al espejo que está en la mesa del tocador ya los instantes que caigo, me enfurezco. Pero... como se atreve este ser tan endemoniadamente sexi a.. ¡tratarme así! De repente la puerta de mí camarín se abre, sigo en la misma posición y para mí mal humor entra mí suegro y pone llave a la puerta. Me mira, se saca el saco del esmoquin y lo tira a un lado sin cuidado avisando.
– vine a reclamar lo que tanto exhibiste en la gala y que es mío. « ¡¿que?! ¡pero que descaro el de este hombre! »
Se acerca a mí lentamente desabrochando los botones de su camisa uno a uno, cuando llega a mí ya está con su torso descubierto, me toma de la cintura y me sienta arriba del tocador. Se aleja un poco para terminar de quitarse la camisa, luego desabrocha su pantalón y cae al suelo quedando solo en un slip n***o con letras rojas bordadas. Su potente m*****o ya está arriba. Lo observo, muda, debatiendo si quiero o no que me coja, ya que hacer esto me trae muchos recuerdos del pasado. Placenteros pero dolorosos tambien.. aunque, admito que este hombre es una espina en mi corazon que todavia no arranque y tal vez necesito sentirlo una ultima vez, para cerrar este capitulo de mi vida, mmm.. ¡mierda! Creo que ya decidí.
Meto una mano bajo mí vestido y deslizó mi hilo dental por mis muslos hasta mis pies, sacando por completo. Todavia sentada en el tocador, subo mis pies hasta la mesa, me abro de piernas dando una vista completa de mi v****a, bien depilada, como cuando voy al ginecólogo. Lo llamo a qué se acerque con mí dedo índice, sonriendo traviesamente. Antonio mira mi intimidad con lujuria y anhelo. Me excito de tal manera que siento mis pliegues mojarse al instante, saca su m*****o duro y grande, de su slip para masturbarlo. Se acercá a mí, se agacha y se posiciona entre mis piernas. Empieza a pasar su lengua, donde está mi trasero hasta mí clítoris deteniéndose en mí vulva, varias veces, hasta que de repente succiona mis labios, primero uno luego otro, mientras sigue masturbando a ritmo. Gimo, extasiada en una nube y agarró la cabeza de Antonio enterrando mis dedos en su cabello, penetra mí intimidad con su lengua dándome estocadas profundas y certeras velozmente. Envía corrientes a todo mi cuerpo, haciéndome convulsionar y a punto de liberarme en un placentero orgasmo, busco ansiosa mi explosión, frotando frenéticamente de arriba hacia abajo, balanceando mis caderas y pegando aún más ¡si es posible! mi femineidad en su rostro. Hasta que escucho su voz ronca en mí v****a haciéndome temblar.
– Vamos preciosa libérate para mí, quiero volver a saborear tu exquisito néctar hasta la última gota..
basto ese morbo de Antonio que tanto extrañaba y me desarma, para que mí intimidad y todo mí cuerpo arda en un fuego exterminador.. ¡detono! derramando mis fluidos.. ¡esté sádico, succiona con ganas!
Estoy súper, sensible, me siento arcilla en las manos de un alfarero que hace y maneja a su antojo. Antonio se levanta y me sacá el vestido por arriba de mi cabeza, desnudando mí piel por completo, mis pechos rebotan por está acción llamando su atención, los mira con placer, los masajea con sus grandes manos y culmina pellizcando mis pezones. Me baja del tocador y me voltea de pie, para pegarme a su cuerpo, me toma del cuello sin violencia, pero con firmeza. Mientras nos miramos a los ojos a través del espejo que tenemos delante nuestro, respiramos agitados por la excitación; me pasa la lengua por el lóbulo de mi oreja y me susurra.
– Quiero ver tu preciosa cara de placer, cuando te penetre y acabes por segunda vez.
Dicho eso, apoya su mano en mi cadera y me penetra con fuerza, hundiendo hasta el fondo una y otra vez... con embestidas salvajes.. Los gemidos son cada vez más altos, cuando.. estamos por acabar, siento su v***a dura contraerse dentro de mis paredes y yo pálpito nuevamente mí orgasmo, jadeando alto. – ¡oh, Dios! ya me vengo...
En sus embestidas finales, antonio dice entrecortadamente por el movimiento.
–preciosa, espero que te estés cuidando, por que voy a vaciar todo dentro de ti, ya no puedo contenerme.
Escucho un sonido gutural salir de su garganta y estando los dos en pie, con su estocada final y profunda. Entierra sus dedos en mi cadera de ambos lados. inmovilizados, derraman todo su semen en mi cavidad. A los instantes por mis piernas empieza a chorrear mi fluido mezclado con el de Antonio a la vez.
POV Luciano
Estoy que me lleva el demonio con el imbécil que trata de ligar con mí reina. Mientras me acerco a ellos veo que el tipo ya la tomo por la cintura e intenta besarla, aprieto mis puños con fuerza y lanzó fuego por mí mirada, mis guardias ya conocen esa mirada en mí.. ¡problemas! me siguen por atrás alertas, pero a una distancia prudente. Llego hasta donde el tipo que la tiene abrazada de la cintura y ella se resiste, lo tomo de la solapa del esmoquin y tironeo violentamente de el sacándolo de encima, provocando que trastabilla y caiga al piso. Acción que hace asustar a samanta y retroceder poniendo una mano en su pecho y otra cubriendo su boca sorprendida. El imbécil mira en mí dirección, desconcertado, Luego transforma su expresión a una de furia se levanta tratando de seguir la contienda y cuando se quiere acercar a mí lo tomo del cuello de la camisa y le doy una trompada de lleno en su rostro haciendo que vuelva al suelo. La gente a nuestro alrededor comienzan a darse cuenta del incidente e empiezan a observarnos y murmurar entre ellos. Siento como Rebecca apoya su mano en mí brazo y me tranquiliza.
–¡Luciano! por favor.. ¡déjalo! no me hizo nada, las personas nos miran y no quiero causar problemas, llévame a mi hogar.
Su voz y el solo echo que me halla llamado por mí nombre hacen que relaje mí sulfuro. El tipo levantándose escupe sangre en el piso y me señala con su dedo.
– Maldito hijo de puta ¡me las vas a pagar! pero cuando intenta acercarse a mí, Artur; alias, la mole, mi guardaespaldas de 1.95 y puro músculos se para delante de él y le dice.
–yo que tu, me iría sin hacer un escándalo y con todos los huesos sanos, mientras hay oportunidad.
El idiota, lo observa y se amedrenta, sin decir más nada, voltea y se marcha del lugar.
Me volteo a mirar a Rebecca y la noto acalorada, está como pérdida y se abanica con su manos y confiesa.
– Me siento un poco mal, debe ser ese trago que tome con ese hombre, no estoy acostumbrada a tomar alcohol.
Cuando me dice eso, mí sexto sentido se alerta y la tomo de la cintura agarrando su rostro con mí mano, se lo levanto para que me mire. Sus pupilas están dilatadas y con esa mano que sostenía su barbilla le tocó la mejilla y bajo por su cuello, su piel está ardiendo, ella gime por mí accion y se pega más a mí, refregando su cuerpo descaradamente. Cierra sus ojos y me abraza ¡maldicion! ese hijo de puta la drogo para excitarla y aprovecharse de ella. Me dirijo abrazado con ella por la salida trasera y le hago un gesto a Artur que está atras mío, para que se acerque, cuando está a mi lado, le exijo.
– La basura que golpee recién, drogo a la señora, así que iré a llevarla a su casa. Te lo encargo, dale una lección... ya sabes lo que tienes que hacer.
El asiente y se va con dos guardias más, desapareciendo entre la gente.
Voy conduciendo mi Ferrari descapotable n***o, mientras observo de vez en cuando, por el espejito del conductor hacia el asiento trasero dónde está recostada, durmiendo, Rebecca. Decidí manejar y asegurarme personalmente que esté bien y segura en su casa, antes de dejarla. Por qué si venimos en la limo y yo la traía arriba de mis piernas, no iba a poder contener mis ganas, cuando ella no ayudaba mucho tocándose, restregando su cuerpo de esa manera tan caliente. Mi v***a se despierta de solo recordarla, sé que solo actúa así por los efectos de la droga y no voy a aprovecharme de ella.. aunque me puede como ninguna otra mujer en mi vida, pero todas las veces que tuve sexo con una mujer siempre fue consensuado y supe complacerlas por demás, tanto en la cama como con los regalos y atenciones. Veo como ella se remueve inquieta abriéndose un poco de piernas y se acaricia de sus pechos hasta bajar por su intimidad..
Se detiene poniendo sus dos manos en su feminidad cerrando sus piernas e empieza a removerse frotándose con sus manos por arriba de la ropa ¡Que carajos! esta afrodita, diosa del amor me está tentando tanto que siento morir hoy, sino la poseo. Por suerte ya llegamos, bajo del asiento del copiloto y abro la puerta trasera del descapotable tomando a Rebecca en mis brazos cargándola, como si fuera un bebé. Observo a mi doctor, Robert, parado en la puerta de la casa aguardando con impaciencia. Llegó con Rebecca cargada en brazos, abro la puerta con la llave que tome de su cartera, cuando entramos la depósito en un sillón de la sala.
Al rato de que el doctor la examinó, me confirma que efectivamente esta bajo los efectos de una droga muy potente, afrodisiaca que no es grave, pero el efecto solo se ira si tiene sexo. Así descargara su tensión y ansiedad s****l o dándole largos baños de agua fria, si levantaba temperatura. La observó dormir en el sillón y me siento a su lado, acaricio su mejilla. Ese accionar parece despertar a la afrodita, que murmura
– Tengo mucho calor.
Se levanta y empieza a desnudarse quedando frente a mi, solo con un hilo dental de encaje blanco y ...yo quedo de piedra.. anonadado de tanta belleza y perfección en un cuerpo tan apetecible, ella se acerca a donde estoy sentado sin reaccionar y se sienta abierta de piernas arriba mío. Se suelta el cabello que cae como cascada a lo largo de su espalda y me abraza pegando sus gloriosos pechos a mi torso, menea sus caderas sobre mi pene duro, como una roca. Gimo y la alzó de las piernas subiendo con ella por las escaleras, me encaminó al pequeño baño e intento despegarla de mi, para meterla a la ducha pero no hay caso, ella no se desprende.. ¡Mierda! con mi camisa y pantalón, me descalzo para meterme en la ducha así con ella encima y la abro nos empapamos los dos al instante.
Jadeamos de la primera impresión cuando el agua fria impacta en nuestros cuerpos.
Intento nuevamente apartarla aunque ya no la cargo a upa me sigue torturando, apretándome con su deleitable figura y empieza a besar mí cuello dejando chupones.. ya casi al límite de razonar le advierto.
–Rebecca ¡basta! por que no quiero oír tus quejas sino te respeto como tu yerno.. después de todo ¡soy un hombre de carne y hueso!
Ella detiene sus besos de momento y dice sobre mí cuello.
–Entonces hazme el sin respeto y déjate llevar.
« ok, no soy yo... ah despertado a la bestia que llevo dentro, le di la oportunidad de detenerse»
La beso con violencia y la empotro contra la pared de azulejos que hay detrás nuestro, vuelvo a cargarla enredando sus piernas en mis caderas. Le arranco la braga de un tirón y la penetro sin compasión, la incito a gemir alto con placer y desesperación. Primero me balanceo en círculos, beso su cuello, mientras la guió de sus hermosas nalgas.. Empiezo a aumentar mi ritmo con ímpetu, embistiendo hasta el fondo. El tiempo pasa y el eco en la ducha de nuestros cuerpos fundidos al chocar entre si, es una hermosa melodía para mis oídos. El agua se derrama por nosotros y siento que estoy en la gloria.. ya alcanzando mí clímax, saco mí m*****o todavía erecto y descargo todo mí semen en su estómago, suspiro de extasis
«¡esto estuvo mucho mejor que lo que me imaginé, ahora si, que estoy fregado!»