38 –Detesto tener que ponerme botas… Creo que el no tener que usarlas es de lo que más me alegro cuando llega la primavera –le dijo Valérie a Christine en el momento en que sentó en una pequeña butaca del apartamento de su amiga para deshacerse de su calzado. –Lo sé, me pasa lo mismo, pero con toda esa nieve allá afuera, sería imposible andar en sandalias –comentó Christine mientras deshacía los nudos de los cordones de sus botines. Acababan de llegar de la calle, después de pasar el día en el centro comercial. –¿Prefieres que ordenemos pizza o que te prepare unos deliciosos espaguetis? –preguntó Christine quitándose la gruesa chaqueta y colgándola en el perchero que se encontraba junto a la puerta de entrada. –Lo que tú quieras, pero no sé de dónde pued

