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1158 Words

16          Fue el timbre del teléfono el que la despertó. Sus ojos se posaron en el reloj que reposaba sobre su mesa de noche, que mostrando la imagen de una bailarina de ballet clásico vestida de azul, indicaba  las nueve de la mañana y cinco minutos. Afortunadamente es sábado y desafortunadamente no tengo trabajo, fue lo primero que pensó. Instantes después su madre abría la puerta de la habitación.      –Nena, te llaman de una pizzería, parece que es el manager.      –¿En serio? –Dijo Valérie levantándose lo más rápido que pudo y desplazándose a la sala, lugar en el que se encontraba el único teléfono que existía en el pequeño apartamento.      –Hola, habla Valérie…      No podían existir dos días seguidos en los que su suerte estuviera por el piso. El gerente de > le dijo q

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