—Me alegro de que Daniel esté de tu parte. No me gustaría tenerlo como enemigo —dijo Maria, despertando a Zara de sus pensamientos—. ¿Y qué vamos a hacer con Afrodita? Zara le había dedicado mucho tiempo a pensar qué podía hacer con su empresa. A partir de entonces, hacer de esposa de Edixon Salvatore ocuparía la mayor parte de su tiempo, y además tendría que viajar constantemente por todo el planeta. De hecho, su pasaporte había llegado a primera hora del lunes y Esixon y ella ya estaban organizando los preparativos para salir el miércoles por la mañana. —Tengo una proposición que hacerte. —Zara esperó a que Maria la mirara antes de continuar—. He trabajado muy duro para ahora echar a perder el tiempo y el esfuerzo invertidos en Afrodita, pero lo que está claro es que los próximos

