Antara: Los labios de Marko son un bálsamo a mi corazón, la compañía a mi soledad, entre sus brazos el tiempo parece que se detiene, en una pequeña felicidad, que hace latir a mi corazón de manera desbocada, mi mente se adormece y la pena se va. — Marko. Lo llamo en un susurro entre la desesperación y el temor, no quiero que se aleje, quiero permanecer de esta forma, adormecida, como si nada malo fuese a suceder nunca. — Pequeño colibrí. No hay burla en la manera en la que me llama, tampoco compasión, es otro sentimiento, otra sensación, aún más íntima que el beso que nos damos, uno suave, pero profundo, donde nuestras lenguas se mezclan, la suavidad de la suya busca la calidez de la mía, mientras una de sus manos sube por debajo de la poca ropa que me queda, y yo solo me aferro a su

