Ambos se miraron con los pechos agitados, la oscuridad los inundaba pero aún así por un ligero hilo de luz podían distinguir la figura del otro y darse cuenta que sus miradas se cruzaban. La lluvia comenzaba a descender y apenas él se percató de aquello. Tomó a María Magdalena del brazo y la ayudó a ponerse en pie. —¿Es seguro partir ahora? —Preguntó mientras avanzaba hasta la salida de la calle—¿Si alguien nos encuentra? Henry asintió mientras observaba la calle. Se detuvo a un paso adelante de ella y escondiendo gran parte de su cuerpo, comenzó a buscar alguna señal de un posible peligro. —Es mejor partir ahora que aún llueve. Si la lluvia se detiene puede que nos busquen en cada rincón. —Esta bien. Te seguiré- Henry le dio la señal de seguir avanzando, la tomó de la mano y ambos

