El único habito que podía decir que le encantaba era el hecho de madrugar muy temprano por las mañanas, incluso mucho antes que la servidumbre se levantara. Quizás las noches de insomnio o los pensamientos intrusivos eran los que le permitían despegarse de la cama antes que la luz del día, pero también influía que desde muy pequeño siempre despertaba muy temprano para aprovechar de jugar con sus juguetes en el jardín. Su padre era un hombre muy estricto y desde un principio no le permitió tener comportamientos que eran muy propios de su edad. Nunca le permitió disfrutar su niñez, siempre lo mantuvo encerrado en una burbuja con reglas que debía seguir. Lo obligaba a encerrarse en su cuarto donde pasaba más de diez horas con su tutor practicando su latín, aprendiendo sobre historia, algebr

