Cuando los caballeros se despidieron alegremente y acordaron verse para compartir una cena y unos tragos, la castaña se quedó plantada entre medio de las voces como si fuera un árbol echando raíces. Después de que James actuara como si fuera una desconocida, quedo en su mente impregnado su mayor temor. Siempre sintió que ella lo avergonzaba, que era esa la razón de porque la ocultaba. De que estaba muy por lo debajo de las muchachas de la alta sociedad. Sabía que ella no era una de ellas, podía vestirse y aparentar ser una, pero en muy en el fondo sabía que todo era una actuación. Podría entender que los hombres casados que asistían al burdel ocultaran a sus acompañantes, pero James le había dedicado tiempo y era un hombre soltero. Nunca entendió porque no la invitaba a lugares público

