Henry estaba parado en la pared, pensando en cómo aquella niña había cambiado tanto, ahora era una mujer adulta, prometida a un hombre déspota y llena de secretos. —¡Henry! —Gritó Catherine desde el baño. Henry entró apenas lo oyó. —¿Qué sucede? —Preguntó preocupado. —Necesito ir a cambiar las sábanas, ¿Podrías verla por mí? —Pronunció Catherine—No tardaré—Agregó. —Claro—Henry se aproximó hasta ella e intercambió la posición con la rubia. —Tiene un mejor color, ¿No crees? —Preguntó. Henry la observó y asintió. Aquella piel paliducha parecía desaparecer, sus ojos aún permanecían cerrados, pero algo le indicaba que mejoraría pronto. Catherine desapareció por la puerta y Henry se quedó allí, observando su rostro, identificó cada detalle en ellos. Sus pestañas negras y tupidas, sus ven

