Sus ojos seguían mirando la figura alta y fornida que se paseaba por el salón. Reía y se regocijaba con los que parecía ser sus colegas de profesión. Se sintió molesto apenas sus ojos se posaron en él, pero intentó olvidar que aquella presencia se encontraba allí. Jacob lo miró con ojos expectantes mientras disfrutaba de un nuevo vaso de ginebra. —Necesito otro trago —Soltó James. Jacob asintió y le ordeno al mesero. Apenas el muchacho de servicio dejó el trago en la mesa, James bebió el contenido del vaso de un sorbo. El caliente liquido bajó por su garganta y sintió el ardor en la boca del estómago. Su compañero imitó el gesto. —¿Deseas otro? —Preguntó el hombre mayor de cabellos platinado. James asintió. —Necesito varios para quitarme el sabor amargo de la boca —Comentó. Jacob

