Al día siguiente el radiante domingo, fue un día de descanso; la pareja de actrices aprovechó para hacer sus rutinas matinales cotidianas de ese día de descanso: Macarena sus ejercicios de yoga; y Bárbara, su buena dosis de TV desde cama bajo las sábanas, luego del desayuno con el que Macarena la despertó y compartieron, allí en su nido de amor. Continuaron luego con una sesión de ensayo de sus escenas programadas para la semana. Después continuaron cocinando y las clases exclusivas para la morena. Los besos y mimos, las caricias y sonrisas no hicieron falta en la jornada, combinado todo con conversaciones de temas aleatorios de los gustos y experiencias de cada una en varios temas. La compañía les era amena, ya lo sabían, sí, pero confirmarlo en su convivencia día a día era otro nivel

