Macarena estaba disfrutando de mate, en apacible balcón acondicionado para sus sesiones de yoga y relajamiento en general; sopesando la intensidad de la emoción que sentía por ir a trabajar ese día, estaba consciente de que amaba su profesión, jamás haría nada que no le gustara, por eso se sentía demasiado afortunada por trabajar en lo que ama, pero ese día, su corazón y su mente estaban desbocados en sentimientos de alegría, fuera de lo normal. Una nueva sensación embargaba cada uno de sus átomos. Era el inicio de las grabaciones junto con Bárbara, sentía nervios de reflejar en cámara algo indebido, ya estaba muy clara, que ver a su compañera generaba reacciones en su cuerpo que le eran difíciles de manejar, y es que hasta hablar de ella en su ausencia le hacía florecer un aspecto de i

