Habían pasado unos minutos, quizás lo que duró una o dos canciones más, no llevaban conciencia cierta de ello. Sólo apreciaban del ambiente en su conjunto para lo que les interesaba... besarse, sentirse. Bárbara estaba recostada sobre Macarena en el sofá, al cual llegaron lentamente, sin apuros, Macarena había iniciado tímidamente la ruta, la morena esperaba esa señal y ayudó a que se pusieran más cómodas, pero en realidad es que necesitaba sentirla más. Ambas tenían la necesidad de explorar. Ninguna quería soltar la boca de la otra, cada una estaba disfrutando de los más suaves, delicados, dulces y deliciosos besos que hayan probado en sus vidas. Macarena estaba extraviada, era algo nuevo, realmente besar a su compañera era mucho mejor de lo que se había imaginado, porque sí, su mente

