La asistente me miro con extrañeza, pero no hizo mas que hacerme una señal para que la siguiera. Al llegar a la oficina del doctor, el ya se encontraba ahí discutiendo algunos puntos con otros dos doctores, me pidió que me sentara y aguardara un momento, después de dar unas ultimas indicaciones me dijo: - ¿y bien? ¿Qué te parecido el procedimiento? ¿’crees que puedas asistir una cirugía ahora mismo como instrumentista o prefieres no hacerlo? Al formular la pregunta, se recargó en el asiento de su sillón y me quedo viendo esperando con curiosidad mi respuesta. Estaba a punto de decir que no quería instrumentar, que no me sentía lista, pero la duda me a bordo de inmediato, si decía que no, podía parecer que no tenía interés y que no había prestado la suficiente atención por lo tan

