A un par de pasos de llegar hasta el altar, algunos murmullos detrás de mi se hicieron sonoros obligando al Patrón a detener su avance para girar la mirada hacia sus invitados para después descubrir el motivo por el cual todos ahora hablaban en voz baja. Antes de que yo pudiera descubrir lo que estaba pasando, pues mi mirada se encontraba clavada en el suelo, una voz conocida hizo a mi corazón saltar de alegría, jamás creí que me daría tanto gusto volverlo a escuchar, levante la vista de inmediato y ahí estaba, parado frente a mí, con el cabello un poco alborotado, el saco abierto y la camisa desacomodada como si alguien hubiera jalado de ella, una marca de sangre en el labio indicaba que se había lastimado recientemente dibujando una sonrisa falsa pero con la mirada aguda y penetrante am

