Los años han pasado, y aun el dolor de la perdida de Dante es tan profundo como el primer día. Ángel ahora es un intrépido niño de 6 años, inteligente, cariñoso y sumamente curioso. desde los 3 años ha comenzado a preguntar sobre su padre, y a pesar de ser un tema sumamente doloroso para mí, he optado por decirle la verdad o por lo menos la parte que puede saber sin que esto represente un peligro para él. Así que, desde ese día a la fecha, Ángel me acompaña cada año en el día después de su cumpleaños, a dejar flores en el mirador de la reserva para su padre, quien falleció en un incendio en alguna ciudad de Estados Unidos. Obviamente no le he dado más detalles que eso y espero poder mantener esa versión durante varios años más, aunque se que tarde o temprano, cuando Ángel sea mayor, es

