Mi corazón se agito de nuevo, pero esta sensación era diferente, no era ese fuego interno que recorre mi cuerpo cuando él me toca en mis zonas mas sensibles, no, esta vez era como una presión en mi pecho, un nudo en el estómago, un tibio sentimiento creciendo en mi interior. No esto no puede ser, no puedo tener otro tipo de sentimientos por él. De inmediato lo separé y como pude me liberé de la prisión que sus pectorales y sus brazos habían formado. Me dirigí hacia el vestidor dispuesta a tomar mi ropa y meterme a dar un baño, no tenia idea de la hora ni sabia en qué momento vendrían por mí, lo único que era seguro es que debía arreglarme lo antes posible para estar lista. Ya tenia claro que no podía hacer enojar a estas personas. Escuche el timbre de la habitación del hotel, la puerta

