Mi copa fue llenada rápidamente, a lo que la asistente me dijo, sigue bebiendo, pero hazlo con tragos pequeños y pausados. A pesar de haberlo sentido amargo, decidí darle una nueva oportunidad, ahí estaba yo comiendo y no podía hacerlo sin consumir una bebida, y pedir un refresco o agua definitivamente no parecía una opción viable en ese lugar, así que no tuve mas remedio que continuar bebiendo el vino. Conforme lo fui tomando me di cuenta que la sensación en mi boca iba cambiando, ya no se sentía amigo, al contrario, comenzaba a sentirle un dulzón agradable, lo que me hizo continuar bebiéndolo. En un punto de la noche perdí por completo la noción de la plática que había a mi alrededor, y comencé a concentrarme mas en mi comida y en la copa de vino que ya me hayan rellenado un par de vec

