Parados frente a mi estaban 3 de los matones del Patrón, dos de ellos apuntando sus armas de asalto contra todos los pasajeros y uno mas alumbrándolos con una linterna. Intenté tapar mi rostro, pero fue inútil, ya sabían perfectamente quien era y en donde estaba sentada, y así fue, en cuanto me aluzaron de inmediato hizo una seña para que los dos hombres que lo acompañaban entraran directos a sujetarme de ambos brazos y arrastrarme hacia afuera en contra de mi voluntad. Obviamente nadie hizo nada, supongo que sabían muy bien que se trataba de alguna mafia poderosa y por supuesto estar en su camino era como firmar tu sentencia de muerte. Al llegar a mí, el joven que iba sentado a mi lado corrió rápidamente a refugiarse en los asientos de aras dejándoles el paso completamente libre. Al

