16 Asher se contrajo al despertar, dándose la vuelta y tosiendo, luchando por respirar. Cuando sus ojos se abrieron, se encontró a sí mismo en su cama, mirando directamente a una Kira tan aturdida como él. Una gruesa pila de edredones yacía sobre sus cuerpos, arropándolos a tal punto que solo podía ver su rostro. —Lo hice —jadeó ella; su voz sonaba como un ronco susurro—. Sigues aquí. Asher empujó las sábanas con un gruñido; sus músculos se encontraban extrañamente débiles. Se estiró para alcanzar a Kira, y un gemido escapó de sus labios cuando sus dedos se cerraron alrededor de sus brazos. Ella era sólida, real, tangible. —Dónde... qué... —murmuró Asher, cortando su propio enredo de pensamientos cuando atrajo a Kira a su cuerpo. Ella tembló bajo su toque, con su piel febril contra la

