1 En su sueño, Aeric estaba de vuelta en su cueva. Racionalmente, sabía que era solo un lugar donde se había quedado unas noches hacía mucho tiempo, un espacio estrecho y oscuro con un pozo caliente que burbujeaba como agua termal, localizado en algún lugar bajo tierra. Su mente sabía que no había estado ahí desde hacía siglos, desde su última visita a Turquía. En ese entonces, era territorio del imperio Bizantino, nada parecido a la tierra fértil que Aeric vio en las noticias hacía algunos días. Aun así, su corazón conocía ese lugar más que a su propia imagen en el espejo. Él lo visitaba frecuentemente en sus sueños, porque era allí donde siempre se encontraba con ella. Helle, la llamaba en su mente, significaba mujer divina. Lo más cercano a una diosa en la Tierra desde los gloriosos d

