2 Si la ceremonia iba a ocurrir esa noche, se estaba acabando el tiempo. Asher Ellison revisó su reloj y observó que eran las once y cuarenta y tres. Diecisiete minutos para la media noche, en el mes con la luna más llena. Diecisiete minutos para cambiar su destino del predecible futuro, donde terminaría atado al protectorado paranormal de Nueva Orleans. O no, quizás. —No sabemos nada de Asher. No tenemos conocimiento, no tenemos control. No es así como me gusta mantener mis operaciones en curso. —Rhys Macaulay se cruzó de brazos mientras mantenía firme su postura, una muestra típica de dominio. Rhys era la definición del diccionario de un hombre oso, alto, musculoso y un poco agresivo si lo sentía necesario. Asher no envidiaba a los compañeros de Rhys en batalla. —No podemos esperar má

