Capítulo trece Echo —Quiero que vengas a trabajar con los Guardianes, cariño. Echo giró su cabeza y miró a Rhys, sintiendo cómo sus sentimientos se desbordaban al cruzar sus miradas. Su mente voló, pensando en cómo él la quería, y su cuerpo se sonrojó al considerar el significado de esas palabras. Solo pasaron dos días desde que habían consumado su lazo de apareamiento, pero Echo y Rhys parecían tener una competencia para ver quién tentaba más al otro; su lujuria mutua solo crecía con cada hora que pasaba. —¿Echo? —dijo Rhys, interrumpiendo sus pensamientos. —¿Huh? —preguntó. Una mueca apareció en la cara de Rhys, y Echo tuvo que resistir la urgencia física de lamerse los labios, tentándolo a darle uno de esos besos que le hacían saltar el corazón. —Te pedí que vinieras a trabajar c

