Alondra
—¿No? ¿Por qué no?
—Te dije que no iría.
—No lo decías en serio, ven ya, se nos hace tarde Mire.
—No quiero ir a esa fiestecilla Alon. Lo digo en serio, me voy a aburrir, prefiero estar en casa viendo películas con Mati.
—Porfis, porfis —le supliqué por el teléfono obteniendo un bufido de su parte.
—Como me dejes sola… —me advirtió.
—¡No lo haré! ¡Será divertido! Y mañana… ¡Tu esperado concierto! —le dije entusiasmándola.
—Salgo de mi casa en 20 minutos, te odio.
No es cierto. Ella me ama. Y me amará más cuando conozca a los amigos de Nicolás. O bueno, eso espero.
Le preparé unos panqueques a Mire para lidiar con su mal humor. No es que no le gusten las fiestas, de hecho, le encantan. Pero todos los planes que involucren a Nicolás le desagradan y mucho. Tiene miedo a que me haga daño, siempre me lo dice.
Bueno, será mejor que los ponga en contexto. Me gusta Nico, me ha gustado todo el verano y él lo sabe muy bien. Dice que también siente algo por mí, simplemente aún no está listo para una relación y yo lo entiendo. Mire se hace un mundo solo por eso, dice que yo no tengo porque estar atrás de un chico, que él no me valora y blablablá. Ya saben, cosas de mejor amiga sobreprotectora. Pero estoy segura que Nicolás si me valora, solo hay que darle tiempo al tiempo ¿no?