—Sabes, te habría podido llamar, pero no me has dado tu número.
—No tengo celular.
—Au, segunda barrida de la noche. Creí que te agradaba.
—Al comienzo sí, pero la verdad que estas perturbando de más mi noche. ¿Cuál es el favor?
—Bien sonará algo conchudo, bueno algo no, demasiado.
—Dime ya.
—Necesito que me hospedes.
—¿Qué? ¿Estás loco?
—Solo por esta noche, lo juro. Es una emergencia.
—No, mi mamá me mataría. Ni si quiera te conozco.
—Juro que no haré nada, porfas.
—Lo siento Noah pero no.
—Bien te diré lo que pasa, resulta que hay unos… unas personas buscándome, no tengo ni idea de cómo se enteraron de que andaba por aquí. Mi plan era pasar la noche desapercibido en el auto, pero alguien les mandó unas fotografías mías cuando no llevaba gafas en el grifo y si me ven, si me ven, será el fin…
—¿Te busca la policía? —logré articular. En lo que me metí. De seguro tenía a un asesino en serie en casa. Me mataría, me destriparía…
—¿Qué? ¡No! Para nada, no va por ese lado… Juro que te lo explicaré mañana temprano ¿sí?