Hubo un momento de humor, un paréntesis después de que Selene diera el "Si" rotundo para legalizar esa ceremonia, una pausa para darle un breve protagonismo y celebración a un compromiso tan particular como todo lo que estaba sucediendo. Las palabras de júbilo se alzaron entre los familiares y amigos, pero dentro de todo el alboroto sobresalían los alaridos de Owen y Eros como un par de ebrios viendo a su equipo favorito en un partido. —¡Fotógrafos! ¡Quiero buenas tomas de esto! —gritaba Owen hasta más no poder. —¡Tengo las píldoras para los nervios! —decía Eros a todo lo que sus pulmones y cuerdas vocales le permitían— ¡No te desmayes! Lejos de enojarse, Reggie estaba carcajeado mientras su nerviosismo mermaba despacio. Él se había dejado llevar por todo lo imprevisible que sospechaba

