Realmente la noche destacaba por su magia, la naturaleza se había prestado para presumir su belleza simple, pero magnífica e incomparable. El cielo se veía despejado exhibiendo sus estrellas en armonía con una brillante luna llena, mientras que a los alrededores, en el jardín, la estridulación de los insectos nocturnos dejaba una suave y relajante melodía, a lo que se le unía una gran cantidad de luciérnagas titilando por doquier, adornando así el vacío y enriqueciendo el extraordinario ambiente. Selene y Reggie habían llegado al final del sendero en donde se elevaba el arco ornamentado con flores y luces. Rápidamente cada uno se dirigió hasta donde se ubicaba una de esas personas importantes que los llevaría hasta el altar, a cada lado del arco. Reggie se encontró con Tessa y se situó

