Conscientemente, Selene no esperaba por Reggie para entregarle su virtud. Ella había intentado estar en la intimidad con otros chicos, pero justo en el momento de ir más allá de roces y besos fogosos con alguno de ellos, no se sentía cómoda. Algo que lo sumaba a su "avería". Sin embargo, aquella mañana, ahí en la encimera de la cocina del departamento de Reggie, estaba Selene completamente desnuda, en los brazos de ese hombre que despertaba TODO en ella y del que se había enamorado a temprana edad. Él, entre sus piernas, mostrando una paciencia infinita en su primera vez, entretanto la mimaba con ternura a pesar de lo excitado que pudiera estar. —Entonces, relaja un poco —beso sus labios dulcemente—, será rápido, la molestia durará poco y empezarás a disfrutar. ¿De acuerdo? —le explicó

