A Selene no le importó cuántas veces Reggie se ensimismó para asimilar o detallar cada cosa que le causara impacto, él era libre de expresarlo como quisiera y ella nunca lo juzgaría por eso. De momentos, veía a un jovencito que apenas estaba saliendo de una cueva a conocer el mundo exterior, por lo que, cada uno de esos absortos gestos, para ella eran cautivadores. Por otro lado, Selene intuía que acaba de rescatar en Reggie, un “algo” que él mismo pensó extinto a causa del miedo. Reggie regresó su atención a Selene y resopló una breve risita al toparse con un gesto de euforia contenida en ella, acompañado de una amplia sonrisa apretada, como si estuviera a punto de soltar uno de sus característicos chillidos para expresar ese enardecimiendo. Reggie aproximó su mano al brazo de Selene y d

